Entrevista del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC)
El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) me hizo una entrevista en febrero del 2002. Véala en formato PDF.
Weblog del científico y escritor Daniel Altschuler
El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) me hizo una entrevista en febrero del 2002. Véala en formato PDF.
Por Carmen Dolores Hernández / Especial para El Nuevo Día
El enigma del cosmos no hace perder de vista a este científico los enormes retos que el planeta Tierra encara a causa de la sobre población.
Para ser un hombre cuya profesión es mirar a las estrellas, Daniel Altschuler tiene los pies muy bien plantados en la tierra. Y, para ser un físico que estudia los cuásares y el hidrógeno en las galaxias, su voz y su pluma resuenan con las preocupaciones nuestras de cada día, especialmente las de este país que ha adoptado como suyo.
El doctor Altschuler, profesor de física en la UPR, está a cargo de la Oficina de Divulgación Científica del Observatorio de Arecibo y dirigió esa institución de 1991 a 2003. Fue él quien ideó el Centro de Visitantes para que la gente común y corriente pudiera visitar el lugar y ver no sólo el radiotelescopio de 305 metros de diámetro, colocado en un sumidero entre los mogotes al sur de Arecibo, el mayor telescopio de una sola apertura que se ha construido, sino conocer también sobre el cosmos y sus condiciones. Hoy ese centro es visitado por 125,000 personas cada año.
Por Carmen Dolores Hernández | De El Nuevo Día
Daniel Roberto Altschuler ha vivido en Puerto Rico desde el 1979. Vino en busca del Sur, de Latinoamérica, después de obtener un doctorado en Brandeis y de cursar estudios postdoctorales en Maryland. Uruguayo de nacimiento, hijo de inmigrantes alemanes, explica que “A finales de los setenta no podía regresar al Uruguay, que estaba bajo una dictadura militar. Con mi barba y pelo largo, me hubieran puesto en la cárcel. Además, no tenía opciones académicas. Puerto Rico me brindaba el ambiente latinoamericano y la oportunidad de continuar con mi carrera. Es una isla maravillosa, que siento muy mía; por eso me duelen también sus problemas”.
Altschuler, que vive en Hatillo, enseñó durante dos años en la Universidad Interamericana de San Germán y luego pasó al Departamento de Física en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. En el 1989 fue a trabajar en el Observatorio de Arecibo, que dirige desde el 1991 y cuyo Centro de Visitantes -construído bajo su dirección- es su gran orgullo.
“Ambos proyectos, el Centro de Visitantes y el libro”, dice, “son producto de la misma inquietud: hacer accesible la ciencia, hacerla interesante. A pesar de sus esfuerzos, la comunidad científica no ha sabido captar el interés del público general. Hay que amenizar ciertas áreas y hacerlas interesantes a la vez que se mantiene la veracidad y exactitud. Escribí este libro para personas educadas que no son especialistas en ciencias. Quería tender un puente entre las ciencias y las humanidades, romper la barrera que existe entre ambas. Es difícil porque hay prejuicios de parte y parte. Pero para una persona que se dedique a las humanidades, leer este libro es tan fácil o tan difícil como leer una novela de Sábato (uno de mis escritores preferidos). Podría ser hasta más fácil porque aquí está todo explicado, en la novela no”.
Entrevista con Daniel Altschuler, director del Observatorio de Arecibo, el «hogar» del mayor radiotelescopio del mundo
En el Observatorio de Arecibo (Puerto Rico) se encuentra el mayor radiotelescopio del mundo. Conocido popularmente com o la «Oreja de la Tierra», este telescopio gigantesco detecta las ondas de radio procedentes del Universo. Las investigaciones realizadas con él han llevado a importantes logros científicos y culminaron, en una ocasión, en un Premio Nobel. Sin embargo, tal vez este Observatorio sea más popular entre el gran público por estar implicado en el proyecto SETI (la búsqueda de señales de vida inteligente extraterrestre) y por haber sido escenario de las películas «Contact» y «GoldenEye».
Daniel Altschuler es el director de este Observatorio desde 1991. Hijo de emigrantes alemanes, nació en Montevideo (Urugay). Comenta que su niñez fue feliz y transcurrió entre sueños de convertirse en un famoso futbolista. Pero las matemáticas se le daban mejor que los goles (acababa siempre jugando de portero), así que finalmente decidió ser ingeniero. Sin embargo, esta carrera le dejó con muchas preguntas: ¿qué había detrás de todas esas fórmulas? Para averiguarlo, prosiguió con sus estudios en Estados Unidos, sólo que, en esta ocasión, de Física. Tras doctorarse, su añoranza del sur le llevaría hasta la Universidad de Puerto Rico.
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