Bienvenidos a Hijos de las Estrellas
En ocasiones, en medio de una conversación me surge la sospecha de que vivo en otro mundo, o mejor dicho que el resto vive en otro mundo. Hablamos de muchas cosas, pero al final me parece que no hubo comunicación, no parece que logro que se entienda lo que digo. La dificultad radica posiblemente en el hecho que últimamente mis conversaciones han sido en su mayoría con árboles.
Necesito, para que sepa por donde vengo, y porque siempre es bueno saber con quien se habla, contarle algo muy breve sobre mi persona, sobre mis gustos y disgustos. En los trenes no me gusta viajar de espaldas a la dirección del viaje, mirando al pasado como quien dice. Quizá tenga un significado profundo, de seguro que me lo podría explicar un psiquiatra, y que tiene algo que ver con mi infancia y con alguna fobia que aun no he descubierto. No puedo dormir en un automóvil ya que la idea de que podría morir en un accidente sin saber cómo me lo impide.
Otros días me parece que a esto no lo cambia nadie, que Discépolo tenía razón. Las fuerzas que operan contra el cambio son abrumadoras. Por eso estoy esperando el día que una nave extraterrestre aterrice en el jardín de las rosas de la Casa Blanca, luego de vanos intentos por parte de las fuerzas armadas más modernas del planeta por evitarlo. Veré con gran alivio cuando un ser pequeñito con voz monotónica, declare a través de todas las emisoras del mundo en un inglés similar al de los juegos de Nintendo: “Mr. president, this is ours now“. Irónico ¿no?: una especie de Mesías.
Saludos,
Da gusto saber que personas como usted existen, eso me hace albergar algo de esperanza en que no todo esta perdido, que hay gente que se preocupa por que los de-mas desarrollemos un pensamiento critico, y salgamos de la ignorancia en la que, la cotidianidad, la rutina y los medios nos enredan.
He leido sus libros (Extraterrestre, Humanos dioses y Estrellas) y (Ciencia, Seudo Ciencia y Educación) y ahora estoy leyendo (Hijos de las Estrellas). Solo tengo que decir, excelentes.
Para que sepa con quien habla como bien dice en su introduccion. Debo decir que no me gusta estar mucho tiempo frente a un monitor, ni en sitios cerrados prefiero el aire libre particularmente el de la playa, aunque lamentablemente trabajo en una oficina y como usted muchas veces pienso que esto no hay quien lo cambie.
Comentario por Frank Figarella — 8 Junio 2009 @ 14:34