La humanidad vista desde el cielo
Por Carmen Dolores Hernández / Especial para El Nuevo Día
El enigma del cosmos no hace perder de vista a este científico los enormes retos que el planeta Tierra encara a causa de la sobre población.
Para ser un hombre cuya profesión es mirar a las estrellas, Daniel Altschuler tiene los pies muy bien plantados en la tierra. Y, para ser un físico que estudia los cuásares y el hidrógeno en las galaxias, su voz y su pluma resuenan con las preocupaciones nuestras de cada día, especialmente las de este país que ha adoptado como suyo.
El doctor Altschuler, profesor de física en la UPR, está a cargo de la Oficina de Divulgación Científica del Observatorio de Arecibo y dirigió esa institución de 1991 a 2003. Fue él quien ideó el Centro de Visitantes para que la gente común y corriente pudiera visitar el lugar y ver no sólo el radiotelescopio de 305 metros de diámetro, colocado en un sumidero entre los mogotes al sur de Arecibo, el mayor telescopio de una sola apertura que se ha construido, sino conocer también sobre el cosmos y sus condiciones. Hoy ese centro es visitado por 125,000 personas cada año.
El fascinante trabajo de envío y recibo de ondas electromagnéticas hacia el espacio y de vuelta que lleva a cabo el Observatorio ha atraído no sólo a científicos, sino a creadores. Allí se han filmado películas como “Golden Eye”, de la serie de James Bond, un episodio de los “X-Files” y “Contact”, que gira en torno a la búsqueda de inteligencia extraterrestre. También ha dado pie a novelas de ciencia ficción, como “The Sparrow” y “Children of God”, de Mary Doria Russell, cuya trama tiene que ver con la recepción, en el Observatorio, de una música literalmente “celestial”.
“Hay que ser pesimistas pragmáticos, informados, sin perder la alegría”
Altschuler comenzó a escribir otra. Su trama giraba en torno a una señal misteriosa que se había recibido, pero que el Pentágono quiere ocultar porque resuena con las neuronas del ser humano y permite el control del cerebro. “En ella”, dice, “el protagonista manda el manuscrito desde un avión en el cual se trata de fugar del radio de acción de estas señales. Nunca la terminé. Se hubiera llamado ‘El mensaje de Orión’”.
“Me gusta escribir”, dice quien tiene ya a su haber, además de las publicaciones científicas, varios títulos de libros de divulgación científica y de reflexión crítica sobre la ciencia, entre ellos el muy reciente “Mokita en blanco y negro. Un documento diatríbico contemporáneo” (‘Mokita’ es, en uno de los idiomas de Papúa-Nueva Guinea, la verdad que todos conocemos, pero acordamos no mencionar”).
Su vida misma es novelable. Sus padres llegaron al Uruguay huyendo de Hitler y él se crió hablando alemán en la casa y español en la calle. “Mi padre era un héroe condecorado de la I Guerra Mundial. A los 18 años se presentó como voluntario para defender su patria, estuvo con la artillería alemana, fue herido con gas mostaza y pasó seis meses en un hospital. Se sentía más alemán que judío. Y en el año 38 lo declaran un ser inferior, indeseable. A mi viejo le dolió muchísimo porque había estado dispuesto a dar su vida por su país”.
Sus padres, recién casados, se fugaron a tiempo. “Mamá me contó que salieron de Heidelberg, donde vivían, y les dijeron a mis abuelos que se iban de vacaciones a Italia. Desde Génova llamaron para decirles que tomaban un barco para irse al Uruguay. Luego consiguieron sacar a mi abuelo paterno y a mi abuela materna, que estaba ya en una especie de campo de concentración en Francia, aunque no era de exterminio. A esa abuela la conocí. Me acuerdo que no comía con nosotros: cuando terminábamos, iba a la cocina y se comía las sobras. Había pasado tanta hambre que no quería que se desperdiciara nada.”
Altschuler publicó en el 2004, con Joaquín Medina y Edwin Núñez, el libro “Ciencia, pseudociencia y educación”, sobre la amenaza de creencias seudocientíficas como el horóscopo, la curación por imágenes, los cristales curativos y otras que no se basan en hechos comprobados, sino en dogmas.
Explica que acostumbran al ciudadano a no pensar, a aceptar cualquier cosa sin una actitud crítica. “Cuando esa ignorancia llega a esferas del Gobierno, a la gente que toma decisiones basadas en estas cosas para la gerencia de la empresa más complicada que hay en el país, entonces uno se preocupa mucho”.
Algo de eso pasó con Hitler. Lo sucedido en Alemania “demuestra la fragilidad de un sistema cuando se presenta un mequetrefe a decir cosas seudocientíficas, porque toda su teoría de la superioridad de la raza es algo sin base científica alguna. Ahí se ve la vulnerabilidad de una sociedad tan culta. Es un ejemplo atroz, que se ha repetido y se puede repetir. Por eso es tan importante educar a las masas. Si la masa, que es la que decide, no está clara, fácilmente podemos caer de nuevo en un sistema en que las masas determinen, por ejemplo, que los hispanos son indeseables”.
Enemigo de todo fundamentalismo, señala el peligro de quienes se dejan guiar, como Bush, por actitudes intransigentes y tienen a su disposición la tecnología, que no es neutral, como la ciencia, sino que “está al servicio de la industria, de la ganancia, de la hegemonía. Ahí están esos hermosos -por así decirlo- armamentos con cada vez más precisión. Pero matar es matar, no importa si se hace con alta precisión. Te dicen ‘no matamos inocentes’, pero los soldados son víctimas inocentes del sistema. Yo digo que todavía no nos hemos podido liberar de nuestra herencia cavernícola. Me imagino la época de los neanderthales, que vivían en pequeñas tribus y cuando se encontraban con otra tribu competían por el sitio donde estaba el agua fresca. Pero peleaban con un palo o una piedra y el que asustaba al otro, ganaba y cada cual se iba por su lado porque había mucho espacio. La población de humanoides o de humanos del planeta no era tan alta. ¿Qué sucede? Con el correr del tiempo seguimos con esas malas costumbres de resolver nuestros problemas por medio de cierta violencia, tanto individual como social. Y entonces, el problema -especialmente en el plano social- es que una pequeña querella puede resultar en muertes masivas, como en el Líbano. Y, para colmo, ya no existe espacio. A veces están peleando por un pedacito de tierra, como Israel. Esa guerra tiene un trasfondo de aguas frescas que es mucho de lo que está detrás: quién controla el agua en esas zonas, porque quien la controla tiene el poder. Detrás de esas guerras que dicen ser por una cosa hay otra, como el control del agua y del petróleo”.
“Me he vuelto pesimista”, dice. “Un pesimista es un optimista bien informado. El pesimismo, bien canalizado, lleva a la acción. El optimismo lleva a la inacción. Hay que ser pesimistas pragmáticos, informados, sin perder la alegría. Las cosas no están bien. Nadie puede decir que el modelo capitalista de alto consumo es emulable por los otros países. Esa vía no nos lleva a ningún lado porque ese desarrollo es numéricamente imposible. Si todos los humanos, 6,000 millones hoy, que van a ser 9,000 millones dentro de 50 años, quisieran vivir al nivel del consumo de un europeo o de un americano, se estima que en términos de los recursos necesarios de agua, energía, etc., se necesitarían tres planetas como la Tierra. Un problema igualmente contundente es, además, que todo consumo de energía -es una ley física, de termodinámica- conlleva un deterioro del ambiente. El consumo de energía de combustibles fósiles está afectando la atmósfera terrestre.”
La imagen de Altschuler contradice la del científico aislado en su laboratorio. Su compromiso con la vida es patente. También lo es su compromiso con Puerto Rico, al que llegó hace unos 30 años “huyendo del Norte”, donde era investigador en el Departamento de Física y Astronomía de la Universidad de Maryland. Aquí se casó con una puertorriqueña, Celia, que lo ha amarrado a esta tierra. “Nacimos en cierto lugar”, dice, “y no perdemos nuestro afecto por donde nacimos; pero vivimos y somos miembros de la sociedad en la que vivimos. Yo vivo aquí”.
Daniel ha perdido su acento uruguayo; habría que poner mucha atención para detectar alguna traza de él. “Hablo malo, como puertorriqueño”, dice.
ÚLTIMO COMENTARIO
“”Excelente. Cuando conocí A Celia y a Daniel supe que eran modelos a seguir. Aprendí muchas cosas de ambos,necesitamos personas de ese calibre en PR, gracias! Saludos!”
Adrian Camacho Berrios
14-Agosto-2006
“¡Un oasis en medio de sequía! Es refrescante saber que quedan personas de ese calibre en PR.”
Ludwig van Beethoven Keverich
14-Agosto-2006
“Hace varios años yo fuí estudiante de Daniel en el Departamento de Física de la UPR. Hoy que enseño ciencias me he convencido del gran valor de las ciencias, las matemáticas y la lógica para poder entender los problemas que enfrentamos como isla, como sociedad y como especie. Y porque las ciencias son la mejor manera de distinguir entre lo verdadero y lo falso. Hay que desarrollar un cuestionamiento, una crítica de todo lo que nos quieren vender los que ostentan el poder. Solo usando la evidencia, la lógica y un conocimiento certero es que podemos estimar que problemas hay de verdad, su magnitud y cuales pueden ser las soluciones viables que tenemos a nuestra disposición. Así podremos luchar contra el fanatismo y la ignorancia que paradojicamente nos arropa en esta sociedad tan tecnológica y con tanta información disponible. Por eso aprender estas valiosas lecciones de lo que se hace al mirar las estrellas o analizar un compuesto químico nos puede ser tan útil sea cual sea nuestra profesión.”
Ramon Lopez Aleman
14-Agosto-2006
“Daniel, tremenda historia de vida. Me encanta el giro que le diste al pesimismo, nunca lo habia visto de esa forma. No dudes en documentar tu vida (biografia o autobiografia) porque muchos estaríamos encantados de conocerte mas a fondo. Felicidades por tu gran trabajo!!”
Rafi
14-Agosto-2006
“bravo!! ”
med student
14-Agosto-2006
“Artículo excelente — e incluso para más, el profesor tiene una biografía “de película”. Siempre me han gustado los escritos del Dr. Altschuler que aparecen ocasionalmente en la revista dominical de END y disfruté de “Hijos de las Estrellas”. Nótese que tenemos un hombre de ciencia que exige que el pueblo se eduque para refutar poder refutar por igual a AMBOS los que predican pamplinas “místicas” de pseudo-”ciencias” -Y- también a los que predican abrazarse incondicionalmente de los productos de la tecnología sin medir sus consecuencias. Un balance que no siempre se hace. Bravo. ”
Jose D M
14-Agosto-2006
“Excelente, alguien por favor que escuche…”
William
14-Agosto-2006
“Necesitamos una gran cantidad de pesimistas pragmáticos informados en el gobierno para tratar de salvar a este país. Gracias por decirnos en síntesis la verdad a la que nos enfrentamos.”
Abel Vale
14-Agosto-2006
